- Editorial:
- PENGUIN RANDOM HOUSE GRUPO EDITORIAL S.A.
- Materia:
- Literatura
- ISBN:
- 978-84-397-4376-7
- Páginas:
- 296
- Colección:
- LITERATURA PERUANA
ARANJUEZ
MESA, GILMER
Cada que leo a Gilmer Mesa me lo imagino como un viejo lobo del asfaltoparado en una esquina del barrio contándonos, con su vozarrón viril yesa mezcla de sabiduría de calle y erudición libresca, los pormenoresdel cataclismo que aún nos cimbronea. Recostado en la pared del bar,adolorido y sólido, da cuenta de los episodios más atroces de nuestrahistoria cercana sin dejar de ver la crepitación de la belleza en mediodel desastre.Mis pocos conocidos de barrio que accedieron al mundo académico o al delas letras lo han hecho, de alguna manera, para irse de la cuadra, comouna manera de "salir adelante"; Gilmer, que terminó involucrado en elcircuito literario sin proponérselo, ha decidido "salir atrás"; no solose ha quedado en el barrio, sino que se ha metido aún más en él, hastaun punto al que tal vez ni los mismos habitantes de su cuadra hanllegado. En eso, y en la mirada sostenida y profunda, sin quejas niconcesiones al espectáculo de la desgracia, radica su fuerza y logenuino de su obra. A diferencia de ciertos cronistas y turistas de lopopular, Gilmer no se relaciona con la realidad del barrio como quienmira para contar sino como quien ha vivido para mirarse.Luis Miguel RivasSobre la obra de Gilmer Mesa se ha dicho:"El amor -y más precisamente el amor fraterno- ocupa un lugar central enel complejo paisaje literario de Gilmer Mesa. Me maravilla su poética dela hermandad en medio de la violencia más terrible y de la adversidadmás radical". Giuseppe Caputo"Un texto valiente, un psicoanálisis de nuestra sociedad. Memorias quedefienden el pasado". Alfonso Carvajal"Esa prosa rarísima y bella que combina una capacidad de concreciónbíblica (con frases que encapsulan en dos o tres renglones toda unabiografía, un temperamento o una época) con un ritmo desbocado,napoleónico, fascinado por su propia música y receloso de lasobriedad ". Jaime Zapata Villarreal, El Tiempo